jueves, 29 de diciembre de 2011

Ante la cristalera de una pastelería

El sol, con su intrigante tic-tac, lo llenaba todo de vida. Ora brillaba, ora lo ocultaban las nubes, para regocijo mío. Tic, luz, tac, nubes. Al igual que yo, se mostraba antojadizo, con un criterio oscilante que me daba cierto margen de redención y me quitaba culpa de encima. Entre un presente irrecuperable y un futuro prometedor. El fatigoso e intrascendente hoy y el reconfortante mañana. ¡Qué dilema! Quebrantando mi ánimo, pero sentándome tan bien. ¿Por qué creía estar tan seguro y a la vez dudaba?

2 comentarios:

  1. Observas con ojos de poeta y lo que ves lo pintas con colores luminosos para que podamos verlos desde lejos con ojos impresionistas.Un abrazo.Pepi Barragán.elhalodelosdioses

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    1. Muchas gracias Pepi Barragán. aunque ha pasado más de un año, vuelvo con la expeditiva convicción de sentar precedentes, derribar certezas... Cómo puedo seguir tu blog? Soy un poco negado en esto

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